BLOQUE 1

LOS RETOS DEL DESARROLLO PERSONAL Y SOCIAL

En un mundo que ha favorecido la individualidad, hablar del desarrollo personal y su vínculo íntimo con el desarrollo social resulta muy complejo. No obstante este vínculo es fundamental para alcanzar un mejor mundo.

Para profundizar un poco en el tema, analicemos el siguiente cortometraje:
VALIDACION



Reflexión:
¿Crees que al buscar el bien personal, estas contribuyendo al bienestar común?
¿Es en la comunidad donde el individuo se perfecciona?
¿Significa que debo buscar el bien común?
¿Qué pasa cuando nos olvidamos del bien común?

Esto, supone entonces, un compromiso con uno mismo y con los demás.
¿Cual seria tu compromiso para contigo mismo y para los demás?

A BUENAS ACCIONES BUENOS RESULTADOS


¿QUE OPINAS?



TAREA 1 LECTURA: CRISANTEMO

Crisantemo  Por Kevin Henkes  

¿Alguna vez te has puesto a pensar en lo bonito que es tu nombre? Tus padres eligieron bien y lo escogieron pensando en ti. En este cuento vamos a leer qué le sucedió a una niña a la que le pusieron, ¿cómo creen? Crisantemo. El día que ella nació fue el más feliz en la vida de sus padres. ― ¡Es perfecta! ―exclamó la mamá. ― Sin lugar a dudas ―reconoció el papá. Y lo era... Era absolutamente perfecta. ― Debemos elegir un buen nombre para ella ―sugirió la mamá. ― Su nombre debe ser perfecto ―indicó el papá. Y así fue. Crisantemo. Sus padres le pusieron Crisantemo. Crisantemo creció, creció y creció. Y cuando fue lo suficientemente mayor como para apreciar su nombre, le encantó. Le encantaba cómo sonaba cuando la despertaban. Le encantaba escucharlo cuando su papá la llamaba a cenar. Y le encantaba cuando lo repetía ella misma, muy bajito, adelante del espejo del baño. Crisantemo... Crisantemo... Crisantemo... A Crisantemo le encantaba ver su nombre escrito en un sobre. Verlo hecho de merengue, en un pastel de cumpleaños. Verlo cuando ella misma lo escribía con un lápiz grueso de color naranja. Crisantemo... Crisantemo... Crisantemo... Crisantemo pensaba que su nombre era absolutamente perfecto, hasta el día en que comenzó a ir al colegio. Aquel día, Crisantemo se puso un vestido muy alegre. Y se fue hacia la escuela corriendo, con la más radiante de sus sonrisas. ― ¡Hurra! ―gritaba Crisantemo―   !Viva el colegio! Pero cuando la señora Charo pasó lista, todos se rieron al oír el nombre de Crisantemo. ― ¡Es larguísimo! –dijo Josefina. ― A mí me pusieron el nombre de mi abuela ―replicó Victoria―. Tú, en cambio, te llamas como una flor. Crisantemo agachó la cabeza. Cohibida ya no pensaba que su nombre fuera perfecto. Estaba convencida de que era horrible El resto del día no transcurrió mejor. Victoria levantó la mano para indicarle a la señorita Charo que el nombre de Crisantemo tenia ¡diez letras!, ¡d-i-e-z!
―Si yo tuviera un nombre como el tuyo, me lo cambiaba ― insistió Victoria mientras los niños hacían cola para ir a casa. ― ¡Ojalá pudiera!, pensó Crisantemo, descorazonada. ― ¡Bienvenida a casa, hija! ― Le dijo la mamá. ― ¡Bienvenida a casa hija! ― Le dijo el papá. ―La escuela no se ha hecho para mí ―respondió Crisantemo―. Dicen que mi nombre es el nombre de una flor. Hacen como que me arrancan, y hasta me huelen... ―No les hagas caso, cariño ―la consoló la mamá. ― ¡Son unos envidiosos, unos maleducados y unos presumidos! ― añadió el papá. ― ¿Quién no va a tener envidia de un nombre tan bonito como el tuyo? Crisantemo se sintió un poquito mejor después de jugar un rato con sus papás, de comer su postre favorito (bizcocho de chocolate con crema) y de que la mimaran durante toda la tarde con besos y abrazos. Aquella noche soñó que era un Crisantemo de verdad. Tenía hojas y pétalos. Victoria la había arrancado y le había quitado los pétalos y las hojas, una por una, hasta dejarla en un tallo desnudo y larguirucho. Fue la peor pesadilla de toda su vida. ¡Pobre Crisantemo! Vamos a ver, mañana, si las cosas mejoran para esta niña. Al día siguiente, Crisantemo se puso el vestido de los 7 bolsillos y lo lleno con objetos que más quería, incluido el amuleto de la buena suerte. Tomó el camino más largo para ir a la escuela que cada día se detenía a ver las flores que se encontraban a su paso y estas parecía llamarla: Crisantemo, Crisantemo. Aquella mañana los niños conocieron a la que iba  a ser su maestra, la señorita Estrella, su voz era de en sueño, al igual que toda ella los alumnos se quedaron boquiabiertos durante todo un buen rato la señora Estrella les resultaba absolutamente maravillosa y todos hicieron todo lo posible por causarle buena impresión. La señora Estrella mando a los niños a entonar la escala  luego asignó a cada uno el papel que iba a representar en el festival de la escuela; Victoria fue seleccionada para representar a la reina hada, a Josefina se le asignó el papel de duende mensajero y Crisantemo seria la flor Margarita.  -Mi nombre también es largo-dijo la señora Estrella -¿Largo? se extraño Josefina -Y...-agregó la señorita estrella-yo también me llamo como una flor! -¿De verdad?-preguntó Victoria -De verdad- respondió la maestra Estrella-mi nombre es Malvarrosa Estrella  si el bebé que estoy esperando es una niña le pondremos Crisantemo me parece un nombre absolutamente perfecto. Crisantemo no podía creer lo que estaba oyendo se ruborizo, se sentía feliz, estaba radiante. Crisantemo... Crisantemo... Crisantemo...
Josefina, Rita y Victoria miraban ahora a Crisantemo con cierta envidia -Díganme Amapola – dijo Josefina  - A mi Clavelito-sugirió Rita - a mi Azucena-concluyó victoria Crisantemo ya no solamente pensaba que su nombre era perfecto ¡Estaba totalmente convencida! Al final del número musical de la clase fue todo un éxito. Crisantemo estuvo magnifica  en el papel de Margarita. El único error lo cometió Victoria; se le  olvidaron de los versos que tenía que decir la reina hada. A crisantemo la obra le pareció divertidísima y, durante el baile de las flores no puedo contener la risa. Poco después la señora Estrella dio a luz a una preciosa niña y por supuesto, le puso el nombre de Crisantemo. Hay nombres más frecuentes, nombres más raros, nombres que nunca habíamos oído, pero todos merecen respeto y todos podemos estar orgullosos de nuestro nombre, como Crisantemo.